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Posts Tagged ‘Lupin III’

Takeshi Koike nació en 1968 en Kaminoyama, en la prefectura de Yamagata. Su interés por la animación surgió después de ver en el cine la película resumen de Galaxy Express 999, y puede que por eso su mayor influencia como animador sea Yoshinori Kanada, otro gran nombre en la industria. Al terminar el instituto fue directo a Tokio para buscar trabajo y consiguió una entrevista en el estudio Madhouse, donde pudo empezar como intercalador en películas como Chironup no Kitsune (1987) o Wicked City (1987). Curiosamente, su entrevistador terminaría jugando un papel muy importante en su formación como profesional: Yoshiaki Kawajiri le acogió como pupilo y le enseñó cómo funcionaba el oficio, convirtiéndose poco a poco en una figura esencial en el desarrollo de su carrera.

Así pues, Koike pasó un tiempo como comprobador de algunos de los proyectos de su mentor, para luego pasar al frente realizando cuadros clave. Entre los títulos más destacables de esta época se encuentran algunos como Goku: Midnight Eye (1989), Yawara! (1989), El viento de amnesia (1990) o Doomed Megalopolis (1991). Pronto llegarían otros de gran relevancia, como la película Ninja Scroll (1993) o X (1996), así como la adaptación del manga Card Captor Sakura (1998) y sus posteriores largometrajes. El currículo se completa con Blood: The Last Vampire (2000), Vampire Hunter D: Bloodlust (2000), The Animatrix (2003), Dead Leaves (2004) y Trigun: Badlands Rumble (2010), aunque en realidad, son pocos los trabajos en los que de verdad destaca su talento hasta el cambio de milenio.

Su primera oportunidad como director llegó en el año 2000 con el film de acción real Party 7, para el que dirigió la secuencia animada de introducción. Koike tendría la oportunidad de hacer otras pequeñas aportaciones de este tipo, siendo las más memorables las OVAs Trava: Fist Planet (2003), en las que recibiría un completo control creativo; sin embargo, su verdadera obra maestra llegaría unos años más tarde: Redline (2009) tardó siete años en fraguarse, pero la espera valió la pena. La película es un auténtico espectáculo audiovisual y, en cierto modo, ha definido el estilo tan característico que aporta ahora a todas sus producciones, con un gran énfasis en los sombreados y en los trazos gruesos. Respecto a esto último, no hay mejor muestra que sus últimos trabajos como diseñador de personajes, tanto en la serie Lupin III: Mine Fujiko to Iu Onna como en la película Lupin III: Daisuke Jigen no Bohyō, en la que también ha sido director.

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Lupin y Jigen acaban de dar un golpe en el que se han sacado un millón de dólares, pero cuál es su sorpresa al descubrir que se trata de dinero falso fabricado en Cagliostro, una región que lleva décadas introduciendo falsificaciones de billetes en todos los países del mundo. Tras cruzar sus fronteras, Lupin se encuentra a la preciosa princesa de Cagliostro, que está siendo perseguida por los esbirros del malvado duque de la región, sólo para ver cómo terminan encerrándola en su castillo fortificado. Investigando un poco, el pícaro ladrón descubre que el duque planea casarse con la princesa a pesar de las negativas de ésta, y también que piensa hacerse con un legendario tesoro perdido. Así pues, viendo que la combinación de una hermosa princesa en apuros, un conde malvado a detener, un tesoro perdido y la mayor fábrica de dinero falso del mundo parece digna de su tiempo, Lupin se lanza a la aventura, aunque para ello necesitará la ayuda de sus amigos Jigen, Goemon, Fujiko, la princesa… y puede que incluso del propio inspector Zenigata.

Ahora bien, ¿qué hace tan especial esta película para que hayamos decidido escribir sobre ella? Si bien es probable que conozcáis la trayectoria de Hayao Miyazaki después de la fundación de Studio Ghibli, no lo es tanto que sepáis de sus trabajos anteriores. Lupin III: El castillo de Cagliostro es uno de ellos, y cabe decir que de los mejores. Su ritmo frenético unido a la estupenda animación que caracteriza los trabajos del director la convirtieron en un clásico inmediato que todavía sigue sorprendiendo por su inusitada calidad para la época. El film destila la esencia de Miyazaki por todos sus poros, sea en los diseños como en el desarrollo de la trama, y aunque apenas es el segundo largometraje dedicado al carismático personaje de Monkey Punch, todos coinciden en que posiblemente sea el mejor de todos.

La película se estrenó en diciembre de 1979, producida por Tetsuo Katayama y animada por Tokyo Movie Shinsha y Topcraft. Como ya hemos dicho, Hayao Miyazaki ocupó el puesto de director, aunque también se encargó de realizar el guion junto a Haruya Yamazaki. Por su parte, la banda sonora corre a cargo de Yuji Ohno, responsable también de la música original en las series de Lupin III. Así pues, nos encontramos con una de las producciones pre-Ghibli más destacables junto a Conan, el niño del futuro, que más tarde inspiraría varios elementos de películas como El castillo en el cielo o Porco Rosso. En resumen, lo que queremos decir con todo esto es que si al acabar estas líneas no estáis buscando esta película, estaréis cometiendo uno de los errores más graves de vuestra vida. ¡No exageramos en absoluto! (Bueno, sólo un poquito).

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